Yo lo espero con deseperación.
Sin recato, sin miramientos,
Yo lo espero.
Perdóname por desearte con desbordante pasión,
exótica dulzura, inalcanzable delirio.
Perdóname por abordarte,
maravillosa quimera de azul desierto.
Perdóname por deleitarme,
magistral mezcla de sublimes imperfecciones
Perdóname por fundirme a ti,
granítico impenetrable ser de otro mundo.
Perdóname por amarte,
obstinado cazador de celestiales ilusiones.
Desearte, abordarte, deleitarme, fusionarme y amarte,
dulce ángel mío, con sabor a piña,
es mi locura.

Si tuviesen que ponerle un nombre al misterio, ¿cuál escogerían? Yo lo bautizaría como “Jack”. Nombre corto, fuerte, fácil, simple, relacionado a personajes de la historia, no sólo misteriosos sino también oscuros!
Para poder personificar al mismísimo misterio, “Jack”, estoy segura, deberá ser inteligente, sagaz y agudo. Al mismo tiempo, reservado, con un sobrio y discreto encanto varonil, de ideas claras, muy objetivo, creativo y práctico. Leído, culto y conocedor de prácticamente todas las materias. Si, fascinante combinación, que lo hará peligrosamente atractivo, enigmático e indudablemente "Misterioso".
“Jack” deberá ser capaz de producir sentimientos opuestos, como amor y odio, ternura y rudeza, nostalgia y alegría, tristeza y pasión, esto lo ayudará a esconder su verdadera personalidad.
Asimismo, “Jack” dominará varias lenguas y su acento será neutro para confundir al auditorio y ocultar su procedencia.
Ah, y por cierto, su nombre, su verdadero nombre … no será “Jack”
¿Le buscamos un apellido?

