lunes, 11 de febrero de 2008

Mis Queridas Amigas






Me las presentaron cuando asumí el cargo de jefe de la oficina. A todas juntas. De golpe. Ellas supieron de mi solo unos días antes de mi llegada, los suficientes para que en la espera, su ansiedad creciera y se desbocara ante el acecho de un intruso. Y eso fui al principio. Un intruso dentro de sus dominios.

A pesar de un nada auspicioso inicio pero impulsada por objetivos muy prometedores, mi andar fue fascinante y lo sentí ligero. Trabajé con mucho tesón para alcanzarlas y robarme sus cariños

Cada una es un espécimen raro, único, excepcional. Proceden de mundos diferentes, con experiencias y filosofías propias, enriquecedoras, sabias, sorprendentes.

Al mismo tiempo, son complemento absoluto. Las carencias de unas se cubren con las generosas habilidades de otras. Mutan ante mis ojos. Se adaptan. Se soportan. Se quieren. Se sufren.

Yo soy una privilegiada espectadora de sus evoluciones, de sus progresos y sus mejoras. Me limito a señalarles el rumbo. Las dejo volar. Y gustosa vuelo en su compañía.

Hoy, luego de recorrer juntas arduas travesías, cargadas de incontables vivencias y satisfacciones mutuas, puedo decir, con orgullo, que he dejado de ser una extraña. Soy una de ellas.

2 comentarios:

Rosario dijo...

Eso es muy cierto todos nos sentimos en algún momento extrañas en donde llegamos, pero con el tiempo descubrimos que esa extraña llega ser parte de una gran familia una familia que te ayuda, te enseña y te hace crecer en todo aspecto yo estoy orgullosa de pertenecer a esa familia, familia en que tu me dejaste estar gracias.

yojhana77 dijo...

Me gusta lo que dices y efectivamente, las carencias de uno lo cubren los otros, todos somos complemento, en cualquier sitio y día a día evolucionamos.
Pude ver un poquito de ese proceso y efectivamente te ganaste ese cariño que te tienen.
un beso